Ayer, en el marco de la Semana Europea de la Reducción de Residuos (EWWR), celebramos un nuevo Café Repara en Portillo, donde vecinos de todas las edades se acercaron con aparatos y textiles para darles una segunda oportunidad… o al menos para intentarlo antes de tirarlos.
Reparar no sólo devuelve la funcionalidad a un objeto; también nos hace replantearnos cómo consumimos. Parece que lo normal es pensar que reparar no compensa… cuando muchas veces basta muy poco para que algo vuelva a funcionar. Además, optar por algo nuevo nunca es neutro: implica volver a fabricarlo desde cero, con materiales, energía y transporte, mientras que lo viejo debe reciclarse o tratarse como residuo, con su correspondiente impacto ambiental. Frente a este modelo de «usar y tirar», la reparación es una alternativa sostenible y también un ejercicio de soberanía y aprendizaje: entender cómo funcionan las cosas, perder el miedo a abrirlas y decidir uno mismo qué hacer con ellas sin que la solución sea siempre pasar por caja.
Ayer, la zona textil estuvo a tope, Azahara aportó telas, materiales y sobre todo su conocimiento y creatividad. Los niños se lo pasaron pipa, llevándose incluso algún complemento a casa hecho por ellos mismos. En la parte eléctrica y electrónica, el equipo de voluntarios: Sara, Emiliano, Julián, Abel, Samuel… ayudó a diagnosticar y reparar alguna radio, altavoz, cámara, taladro, enchufe, plafón, juguete, tostador, panificadora,… Muchos retos que afrontaron juntos, compartiendo ideas.
Hubo arreglos que salieron, otros que quedaron pendientes de un repuesto y alguno imposible, pero todo sirvió para aprender y crear comunidad. Fue, sin duda, un planazo de tarde.
¡¡Gracias a todos los que participasteis!!











